Moda, el arte rebajado por algunos al escalón del mal gusto

La memoria es algo frágil. En ocasiones, preferimos olvidar voluntariamente recuerdos. En otras, decidimos grabarlos en cada uno de los pliegues de nuestro cerebro, para así recuperarlos en el futuro. Pero lo cierto es que forman parte de nuestra vida. Nos construyen como personas.

Por ello, me resulta curioso que existan individuos que se dediquen a despreciar momentos, por los que muchos otros matarían.

Me explico.

Hace unos días, hablaba con un modelo al que he entrevistado para este blog. Entre saludos y cortesía, surgió un tema que le afectaba directamente y que, a priori, le llenaba de orgullo. A principios de año, había sido elegido como una de las personas más bellas de España. Por ello, quería que le hiciera una entrevista. Acepté. Me gusta que este espacio sea un punto de referencia para las jóvenes promesas de las pasarelas.

Entonces, ¿cuál fue mi sorpresa?

Pues no sé acordaba ni de la fecha en la que se había alzado con el título. Teniendo en cuenta que había sido “uno de los días más felices de su vida”, debería tenerlo muy presente, ¿no?

Continuamos hablando y comencé a detectar otras cosas. El muchacho carecía de conocimientos sobre moda y era incapaz de hacer un ejercicio de autocrítica. Para él, no era arte, sino un negocio y una forma fácil de vestir con prendas caras. Vamos, una “forma de ser atractivo y distinguirte del resto”, como bien remataría.

Perfecto. No tengo nada que objetar en cuanto a su idea de este mundo. Aunque ahí va el pero. Es probable que, después de todo, sí que tenga que matizar varios puntos.

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Detalles en una pieza de Alta Costura. | Fuente: Pinterest.

En primer lugar, la moda sí que es arte. Y más que arte, diría que ARTE. Así, en mayúsculas. En un mundo en el que la vida se pliega con prejuicios, las prendas y los accesorios son valores relacionados con la libertad y el alma.

Sí, es cierto, tiene su más que evidente dimensión comercial, sus precios y su frivolidad, pero es lógico pensar que no todo tiende a nutrirse únicamente de raíces capitalistas. Existe una parte más humana, más bella y casi etérea, que nos aporta luz.

Segundo, no soy nadie para definir qué es moda. Es cierto que cada uno puede hacer interpretaciones diferentes de una misma cosa. Pero lo que no voy a permitir es que no seamos capaces de valorar el duro trabajo que hay detrás de esta industria.

Tercero, no soy perfecto. De hecho, comparto esa visión clasista. Y no hay nada más clasista que la Alta Costura, mi verdadera pasión. Con todo, también deberíamos recordar que esta última no es más que la máxima expresión artística de eso a lo que muchos califican con tono despectivo como el mundo de telas.

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Fuente: Pinterest.

Cuarto, pensar que esto solo va de gente guapa es caer en un círculo vicioso de difícil resolución. Si bien es cierto que existen estereotipos que han ido cambiando a través de los siglos, la belleza es algo efímero. Por ello, me gusta hablar de la elegancia. Es lo que eleva al ser y lo que imprime la verdadera inmortalidad.

“La moda no trata necesariamente de etiquetas. No trata de marcas. Trata de algo más que llega desde el interior”, dijo Ralph Lauren. No me hagáis caso a mí, pero escuchad lo que cuenta uno de los grandes sobre este arte rebajado (por algunos) al escalón del mal gusto.

 

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