Vestirla o no vestirla, he ahí el dilema

¿Cómo podemos ayudar a la sociedad en esta nueva etapa?, la diseñadora belga – norteamericana Diane von Furstenberg les escribía a los más de 500 miembros del Consejo de Diseñadores de América, refiriéndose a quién vestirá ahora a Melania Trump, la nueva primera dama de Estados Unidos. Según recoge The New York Times, “[von Furstenberg] sugería que la respuesta estaba de parte de la diversidad, el liberalismo, la generosidad, la compasión y ser un ejemplo de bondad”. En otras palabras, no vestir a Melania Trump.

Y estas fueron algunas de las reacciones:

  • Sophie Theallet (diseñadora francesa): “Como firma independiente, consideramos nuestra voz como un medio para expresar nuestras ideas artísticas y filosóficas. Sophie Theallet lucha contra la discriminación y los prejuicios”, comenzaba la carta que Theallet publicaba en su cuenta de Twitter. Podíamos leer también cosas como: “No participaré a la hora de vestir a la próxima primera dama, [debido al] discurso racista, sexista y xenófobo pronunciado por su marido a lo largo de su campaña presidencial”. Sin embargo, analizando los atuendos de la señora Trump, no podemos encontrar ninguna prenda de Theallet. Entonces, ¿cómo sabe la modista que la primera dama tiene algún tipo de intención en vestir sus creaciones? ¿Suposiciones?

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    Fuente: Twitter de Sophie Theallet.
  • Humberto Leon (diseñador norteamericano y director creativo, junto a Carol Lim, de Kenzo): “Nadie debería [vestir a Melania Trump] y si compra nuestras prendas, deberíamos decirle a la gente que no la apoyamos”, escribía el diseñador en su perfil oficial de Facebook. Una vez más, cabe destacar que Trump no ha lucido ninguna de Kenzo.
  • Jeremy Scott (diseñador norteamericano y director creativo de Mochino): “Es obvio que Melania es muy bella, pero no puedo separarlo de quién es ella. No conozco a Melania. Nadie parece conocerla”, afirmó en una entrevista para Vanity Fair. Pero recordémosle a Scott que Melania tampoco ha llevado nada diseñado por Mochino.
  • Podemos encontrar artículos en diferentes medios, desde The New York Times, a Vogue, Glamour, Vanity Fair, El País o El Mundo, donde se destacan que firmas como Ralph Lauren, Calvin Klein, Donna Karan, Marc Jacobs, Michael Kors, Prabal Gurung, Tory Burch o Vera Wang no vestirán a la primera dama, porque han apoyado a Hillary Clinton desde el principio. Una vez más, rumores y más rumores.

Pero si aceptamos todas estas ideas vagas como hechos contrastados, estaríamos observando un discurso “incoherente y contradictorio”, tal y como la revista digital The Federalist describió el discurso de Donald Trump en una ocasión. ¿Por qué? Pues porque varias compañíamos que hemos citado ya han vestido a Melania a lo largo de la campaña presidencial, tal y como destacaba en uno de mis artículos previos: Melania Trump, style louder than words:

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Fuente: GETTY.

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Fuente: GETTY.

Por tanto, me pregunto si, en aquellos días, no tenían ningún problema con los valores y la ideología de los Trump. Supongo que, y espero equivocarme, Melania Trump no ha cambiado ni un ápice, ¿cierto? Además, este asunto sigue desconcertándome, porque si realmente defienden la diversidad y son contrarios a la discriminación y a los prejuicios, ¿cómo calificarían ellos el discurso en el que invitan a la industria textil a no vestir a Melania?

También creo necesario recordar cuáles son las características que definen a los votantes de Donald Trump. A lo mejor nos permite situar varias cosas en su sitio:

gender1

race

age

Centrándonos exclusivamente en las mujeres, “el 53 por ciento de las votantes femeninas de Trump son blancas”, según publicaba The New York Times. Y, tal y como apreciamos en las anteriores gráficas realizadas por la BBC, rondan los 40 y los 60 años. Además, parece que la idea que nos dice que los votantes de Trump pertenecen a la clase trabajadora es todo un mito, según el estadístico y director de FiveThirtyEight, una página web sobre el análisis de encuestas políticas, económicas y deportes, Nate Silver: “Ha sido muy común entre los medios dibujar a los votantes de Trump como una clase obrera que se ha cansado de las élites americanas (….), pero la definición de clase obrera parece un tanto difusa, pues [sus votantes] comparados con el resto de la población norteamericana gozan de cierta comodidad económica. Los ingresios medios de estas personas rozan los 72,000 dólares, según estimaciones realizadas por la Oficina del Censo de Estados Unidos, (…) superiores incluso a los de los votantes de Hillary Clinton, que serían de unos 61,000 dólares”, escribía Silver.

Y eso no es todo:

INGRESOS MEDIOS POR FAMILIA

ESTADO

CLINTON

TRUMP

Maryland

$92k

$95k

New Hampshire

84

78

Connecticut

102

99

Virginia

83

82

Massachusetts

87

93

Vermont

80

70

Wisconsin

63

69

Missouri

58

62

Illinois

61

79

Pennsylvania

59

71

Nueva York

64

85

Texas

63

78

Michigan

56

61

Georgia

59

70

Ohio

59

64

Oklahoma

57

69

Florida

51

70

Carolina del Norte

59

62

Arkansas

47

63

Carolina del Sul

39

72

Tennessee

61

64

Alabama

44

58

Mississippi

38

62

Todos los estados

61

72

Fuente: EDISON RESEARCH EXIT POLLS, CENSUS BUREAU | NATE SILVER para FiveThirtyEight.

Lo que pretendo enfatizar es el hecho de que todas las compañías de moda nombradas con anterioridad son firmas de lujo, destinadas a unos consumidores de clases medias y altas. Por tanto, si deciden ir en contra de las personas [Donald y Melania Trump] que ellos mismos han defendido y votado, ¿no podríamos considerarlo un insulto a su libertad ideológica y de libre elección? ¿Tendrá algún tipo de impacto negativo en las ventas de estas marcas? Por ahora, no puedo ofrecer ningún tipo de respuesta válida, así que supongo que tendremos que esperar y analizar.

La compañía encargada de la línea de Ivanka Trump, dueña de Donna Karan


Si antes hemos hablado someramente de Donna Karan, tenemos que nombrar también a Ivanka Trump, la segunda hija de Donald Trump. “Por segunda vez en su más de 30 años de historia, LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton, el conglomerado de lujo más grande del mundo, ha accedido a vender una de sus firmas. El lunes [25 de julio de 2016], el grupo francés vendió Donna Karan International a G-III Apparel Group, compañía americana dueña de Andrew Marc, Vilebrequin y Bass, y que tiene las licencia de las líneas de Ivanka Trump, Calvin Klein y Tommy Hilfiger, entre otras”, leíamos en The New York Times. Luego, resulta curioso pensar que una conglomerado al que pertenecen marcas que ahora se niegan a vestir a Melania Trump, también controle la firma de Ivanka. Pero supongo que una transacción económica estimada en más de 650 millones de dólares lo arregla todo, o debería hacerlo.

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Fuente: Google.

Tommy Hilfiguer, una de las pocas exepciones


Tras el manifiesto de Sophie Theallet, también hubo firmas que se mostraron dispuestas a vestir a Melania. Una de ellas fue la de Tommy Hilfiguer: “Creo que cualquier diseñador debería estar orgulloso al vestirla”, comentó en una entrevista para Women’s Wear Daily. “Ivanka es igualmente bella e inteligente, aunque prefiera llevar sus propias colecciones. Creo que no deberíamos cargar este asunto con connotaciones políticas. Todos estaban felices cuando vestían a Michelle [Obama]. Supongo que [las Trump] lucen muchísimo con la ropa. No vas a conseguir a nadie más espectacular que Ivanka o Melania”.

Leyendo esto, uno puede plantearse si Hilfiguer hace esto porque es su trabajo o porque “conoce al presidente electo desde hace un tiempo, y su compañía, Star Branding, tiene una oficina en la Torre Trump (…) y ha donado unos 5,400 dólares a la campaña presidencial de Trump”, como recoge ABC News. “También dio la misma cantidad de dinero a Hillary Clinton”, aclaran (por si acaso). Por tanto, pensemos que ninguna de las declaraciones de Hilfiguer [su relación con la familia o su oficina en uno de sus edificios] sea la verdadera razón de su defensa a Melania.

Al final, “a todos nos encanta una caza de brujas, siempre y cuando sea otro el cazado”, afirmó una vez el novelista norteamericano Walter Kirn. Así pues, finjamos, queridas compañías de moda, que estamos muy preocupadas por la dimensión moral y que eso es lo que os ha llevado a negaros a vestir a la nueva primera dama de los Estados Unidos.

Vestirla o no vestirla, he ahí el dilema.

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