¡Hola!

Aún recuerdo el primer número de ¡Hola! que compré. Las fotografías eran maravillosas. Lo eran, también, las piezas informativas que contenía. Los monárquicos celebraban el bautizo de la princesa Sofía. La revista semanal, muy fiel a su crónica social, nos lo detallaba.


I still remember the first issue of Hello! that I bought. Photographies were stunning. The pieces of information were too. Monarchists were celebrating the christening of princess Sofía of Spain. The weekly magazine, specialist in celebrity news and human – interest stories, told us everything.

Todavía recuerdo aquella clase en la que nos preguntaron: “¿A quién le gustaría trabar en ¡Hola! ? Nadie respondió. Ni siquiera yo. Las sonrisas bobaliconas de unos y los ceños fruncidos de otros me frenaron. Al parecer, la simple mención de terminar en la redacción de la revista semanal era casi insultante. Un disparate, tal vez, para referirse a futuros periodistas.Sin embargo, me sigo preguntando qué tiene de malo leer o escribir crónicas sociales para esta magazine.

¿Seguimos confundiendo las chapuzas que aparecen en muchas revistas de chismes con la prensa del corazón?

¡Hola! Parece ser sinónimo de tontería, estupidez, soberbia y pijería para muchos. Una falta de profesionalidad o seriedad para otros tantos. “Pues no, no hay nada de malo  en trabajar para ¡Hola!”, nos decía aquella profesora. “Las mismas técnicas comunicativas son usadas por el diario El País”, sentenciaba. Algunos llegaron a pensar que había perdido la cabeza.

Muchos de mis amigos me dicen que no debería leer esta clase de revistas: “Hieren tu nivel intelectual”, señalan. Pues no. Yo soy feliz ‘consumiendo’ a Vargas Llosa, tanto en sus libros como en la Revista a causa de sus líos amorosos con Isabel Preysler. ¿Y sabéis qué? Disfruto de ambos productos con la misma intensidad. Al fin y al cabo, están hechos para satisfacer necesidades diferentes.

Debería recordarle esto a todos aquellos que me siguen haciendo la misma pregunta: “¿Por qué lees ¡Hola!?”

Yo les seguiré contestando: “¿Y qué tiene de malo?”


I still remember that class at the university where a professor asked: “ Would you like to work for Hello!? Nobody answered. Neither did I. The stupid smiles and the serious faces of my colleagues stopped me. It seems like saying the name of this magazine could be insulting. A madness, perhaps, speaking of Hello! to future journalists. However, I’m still wondering if there’s something wrong with reading or working for the Magazine.

Do we really keep thinking that the notched job that appear on the covers of gossip magazines and celebrity magazines are just the same?

Hello! is linked with absurdity, gossips and vanity. A lack of professionalism. “Well, there’s nothing wrong with working for Hello!”, our teacher said. “They use the same communication skills as El País (the highest – circulation daily newspaper in Spain)”, she stated. Some of my colleagues thought she was going crazy.

Most of my friends tell me that I shouldn’t read these kind of magazines: “They insult your IQ”, they usually point out. But it’s not true. I’m happy reading Vargas Llosas’ books and his love affaires with Isabel Preysler (Spanish socialite). And you know what? I enjoy myself reading both of them. At the end, they satisfy emotional and rational needs.

This is what we should remember when they’ll ask us again: “Why do you read Hello!?”

I will keep answering the same: “But what’s wrong with reading this Magazine?

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